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«En este país somos tan anormales que tratamos de escaparnos de nuestros temas, de nuestras costumbres»

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Frecuentar a los clásicos desde el ámbito privado es, hoy en día, una verdadera heroicidad, sobre todo cuando se presentan los textos de la manera más fiel posible. Es lo que lleva haciendo desde hace años Noviembre Teatro, una compañía capitaneada por el binomio Yolanda Pallín-Eduardo Vasco. Dramaturga y director firman, respectivamente, la versión y la dirección de 'Peribáñez y el Comendador de Ocaña', uno de los grandes textos de Lope de Vega que, tras una gira, llega ahora al Teatro Fernán Gómez, donde estará hasta el 27 de febrero. Rafael Ortiz, Elena Rayos, Alberto Gómez Taboada, Mar Calvo, Julio Hidalgo, Francisco Rojas, Jesús Calvo, Manuel Pico y Daniel Santos componen el reparto.

'Peribáñez y el Comendador de Ocaña', publicada en 1614, es uno de los dramas históricos de Lope de Vega. Cuenta la obsesión del Comendador por una labradora, Casilda, y los engaños y triquiñuelas que lleva a cabo para alejar al marido, Peribáñez, y poder conquistarla. «Es la historia del villano que se enfrenta al poderoso -dice Eduardo Vasco-, que no cede ante el abuso de poder; algo impensable para la sociedad de la época. Peribáñez defiende algo que se nos antoja muy moderno pero que pertenece al ser humano como un valor universal: la dignidad personal».

«Tenemos cierto síndrome con las obras clásicas de ambiente rural -explica Vasco-; nos resulta más fácil hacer las obras de localización más abstracta o las que ocurren en reinos extraños, con grandes aventuras o relacionadas con lo fantástico; incluso las comedias. Lo social es muy importante en todas estas obras, pero a veces no es tan determinante. Sin embargo, en los textos de ambiente rural las estructuras sociales, los poderes, el 'enfrentamiento' de la aldea contra la ciudad están muy presentes».

En este mundo rural está la raíz de todos nosotros. Asiente Vasco. «Sí, pero si vemos 'Fuenteovejuna', por ejemplo, o títulos similares, hay de todo menos folclore. Encontramos una huida de todo eso, y yo últimamente quiero aprovechar aquello con lo que me pueda identificar. Y lo hago con aspectos de ese mundo que antes rechazaba. Me interesa mucho más la raíz, el pasado, la esencia del conflicto y lo nacional. En este país somos tan anormales que tratamos de escaparnos de nuestros temas, de nuestras costumbres, de nuestro folclore; nos pasamos el día tirándonos piedras. Se habla mucho de la España vaciada, pero hay un gran desconocimiento de lo que era el pasado y de lo que es el presente de estos lugares».

Todo ello está, insiste, en el montaje de 'Peribáñez y el Comendador de Ocaña', una obra que sigue viva por el conflicto esencial que presenta. «La gran pregunta que responde 'Peribáñez' es si el representante de la estructura o el sistema, que debería ser el garante de los derechos individuales, es al contrario el que lo agrede, y la única respuesta que tiene el ciudadano es rebelarse, tomarse la justicia por su mano. Lo que cuenta 'Peribáñez' no es un mensaje para los villanos, sino para la estructura».

Define Eduardo Vasco su versión como esencial. «Nos hemos ocupado de sortear el mundo de los Reyes, para que no sea la obra en la que son quienes perdonan a Peribáñez, igual que ocurre en casi todos nuestros dramas rurales. Nos interesaba quedarnos con la justicia que escoge Peribáñez ante la adversidad. En casi todos los dramas de honor los Reyes están insertados de una manera muy artificiosa para llegar a un final en que se ejecuta el perdón real, y la obra es casi una pieza de propaganda. Pero si despojas a la trama de ese componente se convierte en la historia de dos oponentes, uno que representa al poder y otro al ser humano más básico, y cómo el conflicto salta por los aires».

Yolanda Pallín y Eduardo Vasco han reducido a nueve la veintena de personajes que tiene el texto original. «No ha sido tan difícil, porque se ha eliminado por ejemplo la trama de los Reyes, que no aportaba nada a la dramaturgia. Y cuando sacas esa estructura reduces actores y además esencializas el conflicto y te diriges a esa decisión de Peribáñez. Parece una obra nueva en el sentido de que, desde el punto de vista dramatúrgico, parece una obra escrita no hace mucho, en el siglo pasado como mucho».

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Aparentemente habíamos alcanzado una gran altura en la atmósfera, porque el cielo estaba de un negro intenso y las estrellas habían cesado.

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